800x6001024x768Auto Width
CARTA IN MEMORIAM A MIGUEL ANGEL AJONAI Imprimir E-Mail
jueves, 23 de diciembre de 2010

-

Querido Miguel Angel:

El 22 parece que se ha decidido a acompañarme. Un día 22 nació mi pequeña, y otro día 22 te pierdo a ti. Pese a la perdida que supone no volver a tenerte para ir al almacén de la calle Cebrián a charlar, o a que me enseñaras todos aquellos truquillos y conocimientos que atesoras y compartes, intentaré seguir viviendo con una sonrisa cada día 22; y lo haré, en lo que al día de ayer respecta, por todo lo que vivimos juntos hasta entonces. En cuanto al 23, era tu número, y quizás por eso ha sido hoy el día elegido para que nos despidiéramos.

Pues bien, como en toda despedida, lo normal es entrar a agradecer lo que se ha convivido y después, por eso de dejar abierta la puerta del reencuentro, se recuerdan las cosas que quedaron pendientes, por hacer.

En lo que respecta al agradecimiento, como poner en palabras la sorpresa que supuso conocerte; y cuando digo conocerte, me refiero a entablar amistad, ya que saber quien eras: ese hombre tan grande de las motos de la calle Cebrián, justo detrás del taller de Don Oscar, lo sabía yo desde hace mucho, mucho tiempo. De hecho, estoy seguro de que en mas de una ocasión tuviste que limpiar el cristal del almacén, probablemente mentando a mi señora madre, que como sabes es una santa, tras mis muchos y prolongados momentos de estudio, admirando las bellezas que se encontraban al otro lado. Y es que tú, al igual que ocurrió con Don Oscar, fueron coparticipes de mi enfermedad por esto de las dos ruedas (demasiadas cosas de motos en el barrio, diría mi padre un día).

Ya en nuestros días, ayer mismo, le comentaba a tu inseparable amigo Manolo Martín, que nunca había conocido a nadie que supiera tanto y lo compartiera; y es que siempre he pensado que es esa la gran virtud de la sabiduría. Cuantas cosas … Ir a Cebrián con una duda suponía adquirir una licenciatura. Hasta una bronca me gané, ¿te acuerdas?; por no limpiar bien las cubetas de los carburadores de la 1000J mientras tú te las ingeniabas con la batería de carburadores, pistola del compresor en mano, al otro lado del almacén. “¿Tú crees que eso es limpio?”, me dijiste, y allí volví yo, a la condenada palangana con la gasolina, ya que no habías encontrado el desengrasante; cosa que hubiera facilitado bastante las cosas.

¿Y el artículo que escribímos sobre la Martin?, ¿te acuerdas de los buenos ratos que pasamos?, buscando fotos, haciendo la lista de las carreras; lista que después yo perdí y casi me matas. No olvidaré tu gesto de aceptación cuando lo leíste por primera vez. Hasta se te medio escapó una sonrisa cuando leías aquellos folios. Enseguida me dijiste, ¿me puedo quedar con esto?. Fue todo un placer escribir y revivir todo aquello contigo. Muchísimas gracias Miguel Ángel.

Sobre lo que nos queda pendiente, lo primero, mandarte a pedir los cornetines de los carburadores de la Martin a Estados Unidos. Mea culpa. En lo que a ti respecta, no tengo queja, aunque parece que los planes que teníamos para estas Navidades habrá que cambiarlos. En estas fechas, para las que desde verano había reservado la mitad de mis vacaciones, se suponía que le íbamos a meter mano al segundo motor de la CB1100R. Ya estaba todo el repuesto aquí, a falta de que comprobaras el tema de las tapillas, que como me dijiste, había que hacerlo in situ y con calma. ¿Te acuerdas que sonriendo me dijiste que la gente iba a hablar, y mucho, de que repararas por completo un motor Honda?. Yo te agradecí el “sacrificio”, a la vez que te dije que no exageraras, que no se trataba de la Ducati Pantah. Y es que lo tuyo con Ducati es demasiado. No sólo ignoras por completo mi Pantah cuando te vienes al garaje y hablamos de motos, y es que ni la miras, sino que eres la única persona que conozco que presume de no haber conducido nunca ninguna. Hasta me contaste que compraste una hace años y no la recogiste hasta que la tenías ya vendida; para lo que mandaste a un amigo.

También nos queda pendiente sentarnos y acabar la lista de piezas para la 1000J con esos extraños listados de inventario que tu solo entiendes. La última vez que nos pusimos a ello me sono el teléfono y tuve que salir por patas. Y la Martin, ¿que me dices de ella?. ¿Para cuando el completo?. Tú la mecánica y yo el resto; eso si, el depósito lo pintamos, aunque sea de tu verde del alma, porque ni un pulido salvaje mete en vereda todos esos bollos. Se me quedan muchas cosas en el tintero, pero como tú bien dices, soy el hombre de las prisas, y hoy, además de despedirnos, tengo que hacer un montón de cosas.

Bueno, pues eso, que el día menos pensado, porque la vida, desgraciadamente, parece funcionar así, que nos volveremos a ver y entonces si que tendremos todo el tiempo del mundo para hablar de motos y trastear con esto y aquello.

Hasta siempre Miguel Ángel.

Fili

P.D.: Tu regalo de Papa Noel está apunto de llegar. Una revista del año 83, que compré para ti por internet, con una comparativa entre la CB1100R y la Kawasaki 1135 de Kawasaki Performance. Ya la comentaremos con calma.

Modificado el ( jueves, 23 de diciembre de 2010 )
 
< Anterior   Siguiente >