800x6001024x768Auto Width
CARTA ABIERTA DE UN SOCIO Imprimir E-Mail
domingo, 12 de octubre de 2008

Por Jorge Merlo:

Corría el año 2001. Yo recién llegado de mi querida Argentina a esta hermosa tierra,  caminando por la ciudad me encontré en el escaparate de una tienda de objetos de Indonesia, una preciosa Harley Davidson, guerrera, perfectamente restaurada y no aguante las ganas de verla de cerca. Me dirigí a la dueña quien resultó ser una  entusiasta de las motos viejas. Luego de mucho conversar me dijo que en Gran Canaria había una gran afición a las motos antiguas y que me pusiera en contacto con el presidente del club al que ella pertenecía.

Al salir nomás del negocio, me comuniqué con una persona que dijo llamarse Cristóbal RamÍrez, (muy correcto él-luego aprendería yo que detrás de su ceremonioso discurso se oculta un corazón enorme siempre dispuesto a ayudar y también una grave dolencia denominada EMCSR (Enfermedad Motorística Crónica Sin Remedio )). Era el Presidente  del Club de Motos Antiguas de Gran Canaria quien inmediatamente me invitó a la reunión   que, como todos los viernes se celebraría en su casa.

Como a las 9 de la noche del día indicado, un poco nervioso, toque a la puerta  y casi me desmayo al entrar a “otro tiempo”: motos antiguas que yo sólo había visto en revistas y libros lo inundaban todo, películas, libros, toda la parefernalia relacionada con las dos ruedas entre otros cachivaches antiguos de lo mas curiosos; casi no se podía entrar al lugar.

Pero mas que a eso, con la expresión “otro tiempo” me refiero al ambiente  que me encontré; gente que me proporciono su afecto  inmediatamente y me hizo sentir uno mas del grupo. Percibí una sensación de amistad “de otro tiempo”. Me trataron como si yo hubiera nacido en esta tierra –ni más ni menos- y eso es algo que nunca olvidaré. Y como yo ya venía con algunos síntomas de la enfermedad arriba mencionada  (EMCSR) terminé de contagiarme perdío pa´siempre.

Las sucesivas reuniones en la casa de Cristóbal siempre fueron una fiesta a veces con algún dulce de Erasma y con el agregado de que por esas fechas los controles de alcoholemia no estaban aun establecidos……

Luego vendrían el cambio de sede a Marzagan, las tardes en  La Galera, los viajes a otras islas, a otros países,  a las ferias y fiestas en diversos lugares,  siempre acompañado por estos amigos  que han sabido darle a cada salida en moto, a cada encuentro  un sabor a compañerismo  únicos.

Como aquel día en que llegaron mis motos, ¡QUE FELICIDAD!, fueron  todos a ayudar a bajarlas del barco. O como cuando la ley de la vida se cumplió y perdimos algún compañero  o compañera , siempre juntos.

Y ahora, con la  página en internet  que no dudo se convertirá en un sitio que visitaremos a diario, se agrega un atractivo más al hecho de ser socio de nuestro club al que tengo el honor de pertenecer. Un abrazo a todos. Jorge Merlo

Modificado el ( domingo, 12 de octubre de 2008 )
 
< Anterior   Siguiente >